Apertus

"Todo lo que amamos nos lo pueden arrebatar. Lo que no nos pueden quitar es nuestro poder de elegir qué actitud asumir ante estos acontecimientos" Victor Frankl

Conferencia 'Duelo por Covid-19'

Duelo

En ninguna otra situación como en el duelo el dolor producido es total. Es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (duele el dolor de los otros) y espiritual (duele el alma)” (J. Montoya Carrasquilla).

A pesar de que la pérdida de seres queridos es un proceso que antes o después todos afrontaremos, en nuestra sociedad el dolor que origina sigue considerándose un tabú con el que lidiar en soledad. Desde Apertus realizamos desde hace casi una década una intensa labor investigadora con fines de aplicación práctica en esta área que nos ha conducido a impartir conferencias y talleres sobre duelo en todo el mundo, además de realizar las propias sesiones de intervención terapéutica con pacientes que están atravesando procesos de duelo.

 

 

Qué es:

El duelo es una reacción emocional  ante una pérdida sin posibilidad de reparación. Una circunstancia que no siempre tiene por qué ir ligada a la muerte, pudiendo tener distintas causas: la desaparición de un ser querido, la pérdida de la salud o la separación de la pareja provocan emociones con una base común que se diferencian en intensidad y en la capacidad para asumir esa pérdida.

Aunque se trata de un proceso desgarrador, el duelo cumple un papel adaptativo que incluso puede llegar a contribuir al crecimiento personal. Pero no podemos obviar que es una de las experiencias más estresantes que hemos de afrontar y está asociada, entre otros, a importantes problemas de salud como depresión, ansiedad, abuso de fármacos y alcohol, problemas cardíacos o ideación suicida. De ahí la necesidad de crear recursos que ayuden a afrontar las distintas etapas del duelo, que Kübler-Ross resume en las siguientes fases: Negación, Ira, Culpa, Tristeza y Aceptación.

Características del duelo:

  • Es una experiencia muy íntima, idiosincrática, que cada uno vive de forma individual, incluso cuando hay que enfrentarse a un duelo común dentro de la familia.

  • El desarrollo del duelo dependerá de factores mediadores que influyen en el proceso del mismo: la manera de morir, la naturaleza del apego, las redes de apoyo social, los recursos personales.

  • Durante el proceso de duelo podremos sentir ira, tristeza, incredulidad, trisreza y culpabilidad.

Sensaciones de duelo:

Nuestro organismo reacciona ante la pérdida de un ser querido ofreciendo distintas respuestas:

  • Fisiológicas: producen una fuerte sensación de malestar y se materializan en taquicardias, sudoración, nudo en el estómago…

  • Cognitivas: pensamientos que inundan nuestro cerebro de forma automática y se relacionan con la negatividad y la baja autoestima. “¿Por qué me ha pasado esto a mí?”, “No valgo para nada”…

  • Motoras: son respuestas de ansiedad que se realizan para controlar la situación y que hacen que, aparentemente, todo vuelva a la normalidad. Entre ellas se encuentran fumar y/o beber en exceso, morderse las uñas sin medida, comer compulsivamente, dar vueltas en la cama buscando la postura adecuada… Pueden llegar a desarrollar problemas mayores.

Respuestas más frecuentes:

  • Alteraciones del sueño

  • Sentimientos de culpabilidad

  • Sentimientos contradictorios

  • Abstraerse en imágenes y recuerdos

  • Idealizar a la persona perdida

  • Miedo al futuro: “Y ahora, ¿qué hago yo?”

  • Sensación de vacío

  • Depresión

  • Sentimientos de ira y celos

  • Sensación de falta de comprensión y ayuda.

Fases del duelo:

  • Negación: surge como mecanismo de defensa que impide la toma de conciencia de la muerte.

  • Ira: aparece entre otros motivos por la sensación de vacío y soledad, esta rabia o ira puede estar focalizada hacia la sociedad, hacia uno mismo, hacia el resto de familiares o incluso hacia el fallecido.

  • Culpa: una de las emociones más intensas y más difíciles de elaborar en el proceso de duelo porque va a estar presente prácticamente a lo largo de toda la vida. Pertenecen a esta fase pensamientos como “Si me hubiera enterado antes”, “Si le hubiera tratado mejor”, “Si no le hubiera gritado”.

  • Tristeza-Depresión: al ir asimilando el dolor y la pérdida, nos comenzamos a plantear un futuro que da miedo por la falta del ser querido.

  • Aceptación: Resignación ante la realidad de seguir viviendo sin la persona querida.

Aceptar que mi vida ha cambiado para siempre, es como aprender a vivir sin una pierna, es posible pero requiere un esfuerzo de adaptación Es el momento de tomar decisiones acerca de cómo será la vida a partir de ahora.

Tareas de duelo (modelo de Worden):

  • Aceptar la realidad de la pérdida

  • Dar expresión a los sentimientos

  • Adaptarse al ambiente en el que el difunto no está

  • Invertir energía emotiva en otras relaciones

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